CRÍTICA DE CINE | TOGETHER: la nueva carne nunca muere

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Una pareja que lleva casi diez años junta se muda a un pequeño pueblo por una oportunidad laboral. Su relación, ya desgastada, enfrenta un nuevo intento de acercamiento… que fracasa. Sin embargo, extraños sucesos comienzan a transformar no solo su vínculo, sino también sus cuerpos.


Together es de esas películas de terror que permanecen en la memoria y se mencionan como referencia. Hasta ahora, se perfila como la película de terror del año: una obra visceral, con un mensaje potente, sutilezas estéticas, planos meticulosamente compuestos y cortes ágiles que sumergen al espectador de lleno en la historia.

Si bien el terror suele buscar asustar o generar ansiedad, Together logra eso y más. Es una auténtica clase magistral de lenguaje cinematográfico: sabe qué mostrar y qué ocultar, qué rostros son esenciales y cuáles puede omitir. Con una violencia estilizada, conduce hacia un horror corporal que roza el horror cósmico, confiando en la inteligencia del espectador y evitando explicaciones redundantes.


Los protagonistas no son adolescentes en peligro, sino adultos funcionales que intentan equilibrar sus vidas opuestas con un amor que creen conservar, aunque ya no estén tan seguros. A esto se suma una comedia negra perfectamente medida, que rompe la tensión sin anular el horror. Todo lo que la película propone se ejecuta con precisión, sin fisuras.

Hay romance, profesores excéntricos, horror corporal, comedia negra y un ritmo de guion y montaje impecable. Una propuesta que, sin necesidad de artificios, confirma su lugar como la mejor película de terror del año hasta el momento.

— Por Mauricio Casanova (Cine Aficionado)

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