Patio de Chacales nos sumerge en un Santiago de 1975, aparentemente tranquilo pero cargado de tensiones latentes. Nestor Cantillana interpreta a Raúl, un maquetista cuya vida cotidiana se ve perturbada por la llegada de nuevos y enigmáticos vecinos. Junto a su amiga Laura, encarnada por la siempre brillante Blanca Lewin, Raúl se verá envuelto en una espiral de violencia y misterio, mientras intenta desentrañar los oscuros secretos que se esconden detrás de los muros de su barrio.
Este thriller psicológico destaca por su atmósfera opresiva y su cuidada puesta en escena. La dirección sonora y visual juega un papel fundamental, invitando al espectador a participar activamente en la construcción de la narrativa. Al contrario de las producciones actuales que suelen explicarlo todo, “Patio de Chacales” nos desafía a conectar los puntos y a reflexionar sobre lo que estamos viendo. Es un cine que nos recuerda la importancia de la interpretación personal y que nos invita a sumergirnos en un relato crudo y conmovedor.

Las actuaciones son otro de los puntos fuertes de la película. Nestor Cantillana entrega una interpretación sólida y llena de matices, mientras que Blanca Lewin aporta una dosis de fuerza y determinación a su personaje. La química entre ambos actores es evidente y contribuye a crear una tensión palpable en pantalla.
En resumen, “Patio de Chacales” es una propuesta cinematográfica arriesgada y original que no dejará indiferente a nadie. Es una película que nos invita a reflexionar sobre nuestro pasado y que nos recuerda la importancia de la memoria colectiva. Si eres amante del cine de suspense y te gustan las historias que te hacen pensar, no puedes perderte esta joya del cine chileno.
— Por Mauricio Casanova (Cine Aficionado)




