La Ola está inspirada libremente en el Mayo Feminista, específicamente en las tomas de abril y mayo de 2018, cuando mujeres se tomaron universidades en protesta por el abuso y acoso de sus compañeros, exigiendo protocolos contra el acoso, entre otros derechos. La película se sitúa en este contexto y construye una historia a partir de él.

Quiero partir diciendo que no me corresponde definir si esta película es o no feminista, si es una representación o una burla al feminismo. Para eso, estaré compartiendo las críticas de amigas y conocidas cuando ellas las publiquen. Aquí me centraré únicamente en los aspectos que me corresponden.
La Ola es un musical y, en palabras de su director, Sebastián Lelio, este es un género prácticamente inexplorado en nuestras tierras. Coincido: los musicales suelen ser un lujo europeo de países que pueden costearlo o una maquinaria de California, pero rara vez un género que nazca de algún lugar al sur de Estados Unidos.

Esta producción está coescrita por tres mujeres (Paloma Salas, Josefina Hernández y Manuela Infante) y Lelio. Para ser justos, él mismo admite en entrevistas que no debía ser el guionista principal, y que el guion se construyó junto a ellas, basado en entrevistas con mujeres protagonistas del Mayo Feminista y en cómo vivieron ese momento. Lo menciono porque se ha catalogado a La Ola como “la nueva Emilia Pérez” con una ligereza digna de los tiempos actuales.
La Ola es una película arrolladora en todo sentido; literalmente te deja pegado en la butaca preguntándote: ¿qué estoy viendo? Es una experiencia envolvente en sala de cine. Narrativamente es una sátira muy marcada, con el lenguaje que un musical permite: caricaturesca por momentos, pero con los lujos que la estructura del género tolera.

Los números musicales son alucinantes, con coreografías que a veces se salen un poco del renglón, pero que se justifican por la intensidad que buscan transmitir. Aun así, no son perfectos; hay uno en particular, bastante cuestionable, que comienza con “lluvia”… cuando lo vean, lo sabrán. Pero en general, son increíbles. Definitivamente, nunca había visto un musical de esta magnitud en ningún lugar al sur de Estados Unidos.
El diseño de producción está a otro nivel. Un musical debe ser estilizado, vibrante, y La Ola logra construir un espectáculo impresionante a partir de una temática tan delicada. Es una película que sorprenderá a todos los que la vean; para bien o para mal, dependerá de lo que cada quien quiera creer o de las ideas que lleve consigo, pero sin duda, indiferente no dejará a nadie.

Si se me permite un momento personal: para escribir esta crítica leí entrevistas y reflexioné mucho. Al salir de la sala no sabía qué pensar, así que pregunté a amigas y conocidas qué les había parecido. Me di cuenta de que realmente dividirá al público. Por eso, les invito a verla en el cine, a sentirla, vivirla, disfrutarla y sacar sus propias conclusiones, dejando de lado los prejuicios predispuestos de una sociedad que, como dijo Lelio en entrevistas, parece estar en una venganza contra las mujeres y la cultura woke, aferrándose a privilegios masculinos que nunca debimos tener.
— Por Mauricio Casanova (Cine Aficionado)





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