Publicada en 2022, The Housemaid, de Freida McFadden, se convirtió en un fenómeno editorial con más de 3,5 millones de copias vendidas, 130 semanas en la lista de best sellers de The New York Times y traducciones a 45 idiomas. Aunque no se trata de una novela aclamada por la crítica, logró conquistar a un público masivo gracias a su thriller psicológico cargado de giros, personajes perturbadores y elementos provocadores, lo que explica el rápido interés de Hollywood por trasladar su éxito a la pantalla grande.
Dirigida por Paul Feig (Chicas armadas y peligrosas), la historia sigue a Millie Calloway (Sydney Sweeney), una mujer que, tras pasar diez años en prisión, sale en libertad condicional y sobrevive viviendo en su viejo y descuidado auto, con apenas lo puesto y un par de pertenencias sin valor. Por eso, cuando Nina Winchester (Amanda Seyfried) la contrata como empleada doméstica puertas adentro en su imponente mansión —donde vive junto a su marido millonario y atractivo, y su hija de 11 años—, Millie no duda ni un segundo en pensar que su vida está a punto de cambiar. El problema es que los deseos no siempre resultan ser lo que uno espera.

La empleada gira en torno a este tridente de personajes atractivos, intensos y llenos de aspiraciones contrapuestas. La narrativa se construye desde distintos puntos de vista, utilizando flashbacks constantes para llenar los vacíos de una trama que resulta mucho más compleja de lo que aparenta. Todo esto se desarrolla bajo una carga constante de sensualidad, locura y situaciones extremas que transitan entre el terror, el thriller y, por momentos, la comedia.
Amanda Seyfried entrega sin duda la interpretación más sólida de la película. Su personaje atraviesa profundos conflictos emocionales, lo que exige una actuación capaz de pasar de la violencia desmedida a la calma culposa, y luego regresar al estallido. Es un trabajo demandante y digno de ser destacado. En contraparte, Sydney Sweeney encarna a la bella y sensual empleada que llega a esta mansión disfuncional; aunque su desempeño es correcto, resulta inevitable reconocer que Seyfried termina eclipsándola.
La situación cambia radicalmente con Brandon Sklenar, quien interpreta al marido millonario. Su actuación es, sin dudas, la más débil del elenco. Aunque su personaje roza la sátira de las élites burguesas, su escasa expresividad facial no alcanza para sostener ni los diálogos ni las brutalidades que se despliegan en pantalla. Más que una figura amenazante, parece un robot enviado desde el futuro con una misión poco convincente.
La empleada es mucho más que una simple película palomera. Bajo la apariencia de un blockbuster, esconde una crítica a los esquemas de poder, a la facilidad con que la sociedad puede ser manipulada y a cómo el juicio público puede transformarse en una sentencia mortal, muchas veces dictada con alarmante ligereza.
calificacion: 3,5/5
— Por Mauricio Casanova (Cine Aficionado)




