A poco menos de un año de la entrega anterior de la franquicia, llega a cines Exterminio: El Templo de Huesos, la cual ahora pasa a manos de Nia DaCosta en la dirección. Como segunda parte de esta nueva etapa de la saga (con esto me refiero a la etapa de ”28 años después”), este nuevo filme muestra de manera más profunda lo que ya ha propuesto su antecesora.

Esta historia transcurre, por una parte, con el doctor Kelson (Ralph Fiennes), el cual sigue con su faceta científica viviendo una vida solitaria en el templo, buscando algo más en un mundo de infectados. Por el otro lado, seguimos la historia del pequeño Spike (Alfie Williams) quien, al final de la última entrega, hemos visto que ha entrado al mundo de Jimmy Crystal (el grupo de power rangers rubios), un mundo que se convertirá en una verdadera pesadilla religiosa.
De esta manera, la película se adentra en estos dos rumbos opuestos: el camino de la ciencia versus el camino religioso, y cómo estos se ven reflejados en una sociedad totalmente inestable y frágil. Ahora los zombies, si bien siguen presentes, no son el problema mayor de los sobrevivientes, sino la inhumanidad que se ha generado en las personas.

Puede que la trama no siga tanto la línea que imaginamos con el título “Exterminio”, cosa que varios sintieron con la entrega anterior (personalmente, no me molestó), pero definitivamente sigue este nuevo sendero de manera eficaz y correcta. Existen varios tintes de humor constantes, que si bien pienso que a algunos les disgustará, siento que estos no terminan por ridiculizar la cinta, sino aportar un descanso sobretodo por la línea de los religiosos, ya que principalmente por este lado encontraremos escenas fuertes y viscerales, de esas que te duelen al verlas.
Visualmente funciona perfecto. Si bien uno puede sentirse un poco perdido al inicio, pronto te das cuenta cómo todo se va correlacionando a medida que avanza el guión, generando una energía cada vez más potente. Me ha encantado por sobretodo ver de nuevo a Kelson (y su relación con un nuevo personaje, Sansón) y a Jimmy Crystal, quienes siento que se han robado el filme. Y definitivamente hay una o dos escenas al menos que, a los que nos gustó, se nos quedarán impregnadas en la córnea.

El Templo de los Huesos genera de todo: por momentos me disgusté totalmente con lo que veía en pantalla, en otros me reí, me entristecí y me emocioné. Presenta una línea sólida y concreta, que funciona perfectamente como la segunda parte de la trilogía nueva y, definitivamente, me dejó expectante para ver el final cuando este se estrene próximamente.
Calificación: 4,5/5




