CRÍTICA DE CINE | SCREAM 7: La sangrienta celebración de un legado inmortal

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Scream 7 es una vuelta (nuevamente) a la nostalgia más dura de los fans; revisita la cinta de 1996 y la cita en un sinfín de ocasiones, dejando de lado a las hermanas protagonistas de las entregas anteriores para dar paso (nuevamente) a Sidney y su hija Tatum, en una nueva guerra contra Ghostface.

En esta, ya la séptima entrega del slasher que redefinió un género, Sidney Prescott reconstruyó su vida en un pequeño pueblo donde vive con su hija Tatum, a quien sobreprotege debido a sus traumas pasados (¿quién podría culparla?). Lamentablemente para ellas, Ghostface vuelve al acecho, esta vez cazando a Tatum y dejando cadáveres en lugares estéticamente apreciables.

Scream 7 no busca ser una reconstrucción del género; con 6 entregas previas la idea de innovar no suena muy tentadora, por lo que recurre a su fórmula ganadora: la violencia cómica estilizada y un contador de seres queridos asesinados de formas poco convencionales.

La cinta promete ser un festín violento y a momentos terrorífico. El uso de jumpscares es un poco recurrente pero efectivo, la violencia gráfica es pensada y Pine Grove es un pueblo con varios trucos bajo la manga. En ese sentido no hay reproches, los escenarios son dinámicos y bien utilizados; aunque sí se nota el cambio de dirección. Donde en las cintas anteriores había cuidado por los detalles, una sensación artística del montaje y un uso del sonido inteligente para seguir la trama, aquí hay una violencia más cruda, más de “a lo que vinimos”, lo que le quita a momentos esa sensación que tienen sus predecesoras de no ser solo otro slasher más.

Con casi 2 horas de duración, Scream 7 logra ser lo suficientemente rápida para dejarte inquieto. No abusa de los momentos de tensión, pero sí crea (dentro de lo posible) una narrativa que pueda mantener la incertidumbre de quién estará detrás de la máscara esta vez.

Neve Campbell (Sidney) y Courteney Cox (Gale) son una garantía de entrega, sus papeles son sólidos dentro de lo que el guion y la exposición les permiten. A ello se le suma Isabel May (Tatum), quien sin tener una gran actuación logra destacar entre estos adolescentes carnada para que puedas empatizar con sus problemas y su dolor.

A diferencia de otras entregas, Scream 7 es más una celebración del legado iniciado por Wes Craven y Kevin Williamson que una búsqueda por explorar. Es un camino conocido con lugares comunes que celebran los 30 años de aquel slasher de 1996 que logró cambiar un género, y como tal, funciona perfecto.

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