Pinocho es un personaje sumamente conocido en todo el mundo nacido a fines de 1800 gracias a su autor Carlo Collodi, un escritor italiano. El títere de madera debe ser el muñeco más conocido en toda la historia probablemente, y esto también se debe al montón de adaptaciones que ha tenido a lo largo de los años, incluyendo su protagonismo hasta en películas de terror. Esta vez, el director ruso Igor Voloshin decide traer su propia versión musical a la pantalla grande, mezclando su influencia con la novela infantil soviética, La Llave de Oro.

Así, esta interpretación nos trae a, valga la redundancia, Pinocho, un muñeco de madera que nace mágicamente en base al sueño del carpintero Geppetto de tener un hijo. De esta forma, Pinocho vivirá diferentes situaciones que le darán lecciones, acompañado esta vez no por el famoso Pepe Grillo, sino por tres cucarachas.
Algo que me ha llamado la atención de esta versión, es que a Pinocho no le crece la nariz, a pesar de tener una nariz alargada de por sí, pero realmente nunca miente, así que no sabemos si en realidad padece de esta condición tan característica. Creo que esto se ve afectado por la influencia de la novela La Llave de Oro. Más allá de eso, la historia es bastante similar en cuanto a los hechos claves de esta trama, pero de forma readaptada, manteniendo por ejemplo la aventura en el teatro y la existencia de la Zorra y el Gato, aunque presentados de otra manera. La parte de los burros (mi favorita) y la de la ballena, han sido descartadas.

Visualmente la película tiene una estética característica bastante atractiva y en general todo se siente teatral, aunque el CGI no se termina de integrar bien. De hecho me ha gustado bastante el diseño de todos los personajes interpretados por actores reales, principalmente el de los chicos del teatro y la de la Zorra y el Gato, pero no me ha gustado tanto el diseño de Pinocho y mucho menos el de las cucarachas, que a todo esto, no aportan nada en la trama a excepción del comienzo, sólo tratando de dar un toque cómico (que tampoco funciona). También se presentan algunos extractos donde los personajes quieren contar resumidamente una historia que pasa “fuera de pantalla” a través de diferentes estéticas teatrales y hasta estilos de animación: esto me ha parecido totalmente un acierto, siendo bastante innovador y con un resultado precioso.
Esta versión infantil también es un musical, por lo que tendremos canciones a lo largo de la cinta. Creo que este es un punto bastante personal, pero éstas tampoco me han gustado y de hecho me parecen muy poco memorables. La más importante es la creada en el teatro por Pierrot, uno de los chicos que trabaja ahí, la cual se convierte en el himno de este filme, pero tampoco me ha satisfecho. Eso sí, me ha encantado la canción de la Zorra y el Gato, ya que además de tener otro tipo de influencias en cuanto a su composición, es mucho más atrapante y la voz del personaje de la Zorra es increíble, dando un toque diferente a las otras melodías planteadas.
Pasando al guión mismo, se siente clásico y amable, pero hay algunas cosas que no calzan, ya sea porque no parecen tener importancia y por tanto no existe un sentido en que ocurran, o derechamente no calza con las decisiones que alguien tomaría. Como ejemplo del primer caso, en la primera escena las cucarachas luchan por conseguir el deseo para Geppetto, lo cual literalmente hacen porque sí (no parecen tener una relación con él de antemano), y tampoco se explica por qué este plan debía ser evitado por parte del personaje que dona estos deseos. Ejemplo de lo segundo es el final que reciben el Gato y la Zorra, pero no quiero entrar en detalles que puedan arruinar la trama para quien no la ha visto.
Esta versión rusa infantil y musical de Pinocho definitivamente trae otra idea sobre la clásica historia del muñeco de madera con vida, con una estética muy llamativa y a ratos bastante creativa y original, aunque con algunos problemas visuales que te sacan de lugar constantemente. Aún así, hay algunas cosas que carecen de sentido y tampoco me parece una versión muy memorable, incluyendo la música, a excepción de lo descrito anteriormente, pero siempre es lindo tener una nueva mirada de clásicos tan queridos.





