CRÍTICA DE CINE | HAMNET: La tragedia doméstica detrás de Hamlet

La directora de Nomadland regresa triunfalmente con un drama onírico que acaba de arrasar en los Golden Globes, impulsado por una interpretación magistral de Jessie Buckley.

Chloé Zhao, la directora de la recordada Nomadland y la no tan celebrada Eternals, vuelve por la puerta grande con Hamnet. La cinta, que acaba de ganar el Golden Globe a Mejor Película de Drama, está basada en la aclamada novela de Maggie O’Farrell, quien coescribe este relato sobre la vida doméstica de William Shakespeare y el doloroso camino para escribir Hamlet.

Más que ser una película dedicada a William Shakespeare (a quien se refieren casi siempre como “Will”), Hamnet está dedicada a su esposa: Anne (o Agnes, nombre basado en los escritos de su padre). Agnes se erige como el pilar fundamental de la familia Shakespeare, una presencia constante y sólida mientras su marido viaja continuamente a Londres para escribir sus obras. Todo esto, bajo el sello de producción de gigantes de la industria como Steven Spielberg y Sam Mendes.

A primera vista, el personaje de Paul Mescal pareciera ser el protagonista de nuestra historia. Sin embargo, al igual que su presencia en la dinámica familiar, su rol es más fugaz que constante. Aunque Mescal entrega una secuencia brutal en el acto final, no alcanza para arrebatarle el protagonismo a Agnes.

Interpretada magistralmente por Jessie Buckley (quien se alzó merecidamente con el premio a Mejor Actriz de Drama), Agnes es el personaje sobre el que recae el peso del tiempo. Es ella quien comunica el paso de los años al espectador, en una narrativa que, a diferencia del libro, sigue un orden completamente cronológico sin necesidad de letreros explicativos.

Hamnet es una tragedia con todas sus letras, pero no por ello llega a ser sádica. La película contrasta hermosos parajes naturales con el dolor de la intimidad familiar, todo retratado con una fotografía impecable. La imagen brilla a la altura del legado de Shakespeare y nos adentra en una atmósfera casi onírica que juega constantemente en la frontera entre la realidad y la ficción.

Revelar más detalles sería arruinar la experiencia. Hamnet es una obra violentamente poética, visceral pero medida, desgarradora pero contemplativa. Es la mezcla perfecta entre la tragedia y la calma que vio nacer a la obra de teatro más importante de todos los tiempos.

calificacion: 4/5

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