CRÍTICA DE CINE | AQUEL VERANO EN PARIS: la belleza de encontrarse [SANFIC 21]

unnamed e1754472187106

La historia sigue a Blandine (Blandine Madec), una treintañera que vive en un pueblo costero de Normandía y viaja a la agitada Francia de los Juegos Olímpicos de 2024. Su intención es presenciar las competencias de natación, reencontrarse con su media hermana —a la que no ve hace más de una década— y conocer por primera vez a su sobrina. Sin embargo, en París se enfrenta a una ciudad hostil: ruidosa, poco amigable y completamente ajena a su mirada inocente.



Blandine es una mujer común de nuestro tiempo: aún parece joven, pero ya no lo es tanto; no sabe cómo desenvolverse en un entorno tan exigente. En la visión de Valentine Cadic —quien debuta como directora en esta ópera prima—, París la recibe con indiferencia. Allí Blandine descubre que no encaja, que incomoda en casi todos los lugares a los que va, y que su carácter retraído solo le permite asentir o marcharse.

Aunque Blandine ocupa prácticamente todo el metraje, hay otros personajes que marcan su recorrido. Entre ellos destaca su media hermana Julie (India Hair), resentida con su padre por haberla abandonado de niña. La relación entre ambas siempre fue distante y, al reencontrarse, no tarda en chocar con las tensiones de una ciudad atravesada por protestas contra los Juegos Olímpicos. La estadía con Julie se convierte en un campo de discusión constante: desde la incomodidad por la llegada de Blandine, hasta los conflictos en torno al cuidado de su pequeña sobrina y la relación de Julie con el padre de su hija.



El otro personaje clave es Benjamin (Arcadi Radeff), un joven vigilante de las piscinas olímpicas. Blandine lo conoce casi por casualidad y, en medio de una ciudad que le resulta impenetrable, encuentra en él a alguien distinto, una presencia que le ofrece un respiro.

La fotografía enfatiza un ambiente veraniego: contrasta la vitalidad de quienes celebran los Juegos con la hostilidad de aquellos que los rechazan. Esa oposición también se refleja en el vestuario, en los colores de las prendas y en la manera en que cada grupo se presenta ante la cámara.



Narrativamente, la película avanza con calma, entregando pequeñas pistas que acompañan el recorrido de su protagonista. Aunque se ha señalado la presencia de humor, lo que predomina es la melancolía, seguida de una sutil superación: el descubrimiento del mundo exterior como paso necesario para encontrarse a uno mismo.

That Summer in Paris (Le rendez-vous de l’été) es una película encantadora que nos habla sobre cómo afrontar la vida y que, aunque la oscuridad nos domine, siempre habrá un rayo de luz esperando por nosotros.

— Por Mauricio Casanova (Cine Aficionado)

Únete a Cine Aficionado

Recibe semanalmente nuestro análisis de estrenos y recomendaciones exclusivas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *