CRÍTICA DE CINE | NUREMBERG: EL JUICIO DEL SIGLO: Una batalla psicológica

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Creo que todos estaremos de acuerdo en que la Segunda Guerra Mundial es de los sucesos más importantes del siglo XX, sin minimizar la importancia de otros eventos ocurridos en dicha época claramente. De esta forma, este terrible conflicto nos ha dejado muchísimas historias que trascienden hasta el día de hoy. Es así que ahora se trajo a la pantalla grande una adaptación del libro “El Nazi y el Psiquiatra” de Jack El-Hai a manos del director James Vanderbilt, basado en hechos reales.

El escenario de esta historia es el siguiente: en torno a la finalización de la Segunda Guerra Mundial, Douglas Kelley (Rami Malek), un psiquiatra estadounidense, se encargará de determinar si unos oficiales nazis prisioneros son aptos para ser juzgados por sus crímenes de guerra. Así, se verá envuelto en un conflicto de dialecto con la mano derecha de Hitler, Hermann Göning (Russell Crowe), todo esto en el contexto de los juicios en la ciudad alemana Nuremberg, ocurridos entre 1945 y 1946.

Voy a comenzar directamente: la película me ha gustado mucho. Apelando a mi ignorancia, desconozco el nivel de realidad que aborda la cinta, no debido a los hechos históricos concretos que ocurren, sino en cuanto a las interacciones entre personajes. Probablemente se han alterado ciertas relaciones para dar más dramatización y tensión al filme, sobre todo en los dos personajes principales, pero realmente siento que logra este propósito de manera sumamente efectiva, con una trama interesante y atrapante hasta el final. De esta manera, las más de dos horas de película no se me han hecho largas, sino disfrutables, donde no se siente que haya relleno.

Las interpretaciones son excelentes, destacando a Russell Crowe. Un detalle que me llamó la atención desde el inicio y que gustaría resaltar, es el manejo de acentos, en este caso el alemán. Se nota que los actores, principalmente Russell Crowe y Leo Woodall, quien interpreta a un traductor llamado Howie Test, han puesto mucho esfuerzo en esto, ya que ninguno maneja el idioma de antemano. En mi caso, no sé alemán, pero hice una pequeña investigación con gente que sí lo habla debido a mi curiosidad y efectivamente me han confirmado las sospechas de que sus acentos están muy bien logrados, incluido el acento alemán que mantiene Crowe incluso mientras habla en inglés.

Ahora, yendo a lo que seguramente es más importante después de este detalle banal que me ha dado por mencionar, esta película nos pone en mesa, como ya se dijo, los juicios de Nuremberg, pero no se centra en aquellos juicios como tal, sino en la psicología de los personajes y en las entrevistas de los acusados previas a ellos, siendo esta mirada totalmente satisfactoria. Kelley y Göning nos dan una relación que sube y baja en función de los acontecimientos, ¿hasta qué punto existe una empatía o entendimiento mutuo? ¿o cada decisión que comparten es meramente por el beneficio propio de cada uno?

De repente pareciera que la película te quiere dar una opinión directa del personaje, pero de pronto lo cambia totalmente. Por ejemplo, con Göning, hasta cierto punto pareciera que hasta nos trata de “recordar” que al fin y al cabo es humano en el fondo (a través del carisma y el ser un buen orador, inherente de un líder), pero después nos vuelve a recalcar que, en efecto, fue un narcisista que cometió crímenes imperdonables contra la humanidad. De esta manera también plantea que seamos conscientes de nuestro alrededor, de que esto no sólo se puede presentar en un contrincante (en este caso, los nazis), sino que también puede pasar en nuestro entorno de “confianza” bajo alguna excusa que justifique sus acciones. Esto último se presenta en especial en una fuerte discusión que tienen el psicólogo y el político, luego de una parte del juicio donde se habla de los espantosos campos de concentración. Y bueno, estos monstruos están más cerca de lo que se suele pensar, tal como quiso advertir en la vida real Douglas Kelley.

Las películas históricas (o libros), por muy subjetivas que puedan llegar a ser dependiendo del punto en que lo mire el creador de ella, me parece que son demasiado importantes para la humanidad. Cada uno sacará sus propias conclusiones, pero los errores del pasado deben quedarnos enterrados en la consciencia para no ser repetidos, y a la vez recordarnos de que no existe al 100% el blanco y negro, aunque pueda estar muy cercano. Nuremberg es ejemplo de ello y siento que es uno perfecto para proponer esto siendo tensa, pero no tediosa. Esperemos que este tipo de moralejas sean recordadas para siempre y no sólo por las dos horas de trama, pues tropezarse con la misma piedra es usual del ser humano y, sobre todo con cosas de este nivel de importancia, aún tenemos tiempo para aprenderlo, pero por sobre todo, de verdad interiorizarlo.

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