Entre los sauces, la naturaleza y primeros planos se teje una historia de amor poco convencional; una historia sobre dos adultos que, por el azar del destino, se encuentran y deben recorrer su propio camino hacia la respuesta que cambiará sus vidas.

La Corazonada, comedia romántica escrita y dirigida por Diego Soto (ganadora del Premio del Público y la Mención Especial del Jurado Largometraje en la 32° edición de FIC Valdivia), sigue a Nieves, quien administra una parcela en Doñihue donde vive con su hija. En una de estas fiestas conoce a un motoquero estilo Hell’s Angels quien no puede quitarle la mirada. Mientras esta historia empieza a tejerse con dificultad, aparece un equipo de producción que busca un lugar para filmar un largometraje romántico, por lo que Nieves y su conocido motoquero se hacen parte de la filmación y deben descubrir si sus caminos se unirán o solo serán un efímero recuerdo.
La cinta juega con el relato shakespeariano, el romance clásico y la calma de los tiempos pasados; en cierto punto es un “guerrillero de la paz”. Su película es divertida y a la vez transmite una calma difícil de encontrar, transforma la sala en un espacio común donde todos los asistentes creamos un pacto para reír y relajarnos, olvidar el mundo por los 78 minutos que dura. Un pacto implícito que muy pocas veces logramos tener, todo esto gracias a la intimidad que transmite.
La Corazonada no tiene actores profesionales, sino que tiene familiares que actúan en su propia casa, en ese espacio íntimo que habitan a diario. Esto, junto a una cámara melancólica y espía —que se esconde detrás de los arbustos para conocer, pero luego, cuando ya hay confianza, se acerca con largos primeros planos que nos recuerdan el estilo de Sergio Leone—, la convierten en una cinta que se perfila para ser de las más comentadas de este 2026
A pesar de que el relato recae en nuestro dúo de protagonistas, los contados actores de reparto que acompañan este romance son un puente agradable para llegar al fin. En este relato de metacine la directora debe crear, convencer y ejecutar, entregando argumentos y herramientas que protegen a nuestros protagonistas. Y claro, ellos viven cada uno en su lucha interna: el motoquero que, aunque lo da todo, es un “perro viejo” y sabe cuándo marcharse; y Nieves, quien pareciera tener una rígida época anterior en su mente, época que va aflojando gracias a diversos factores.
La Corazonada es una película que se nota desde el primer momento que está hecha a pulso, pero con un gran ingenio. La construcción, su montaje y sobre todo sus colores claros (tan ausentes en estos tiempos oscuros) la convierten en una gran apuesta que, con muy poco, logra entregar un retrato íntimo que te da paz, como un jazz con una taza de café.
calificacion: 3,5/5




