La nueva versión de ¿Y dónde está el policía? es un experimento arriesgado en una cartelera que le dio la espalda a la comedia hace muchos años. Liam Neeson y Pamela Anderson se sienten como guerrilleros del humor, intentando que las nuevas audiencias recuerden la risa contagiosa de una sala de cine y que esas carcajadas también pueden provenir de una producción que no empiece con el logo de Netflix o Prime Video.

Podría empezar esta crítica explicando la sinopsis, pero la verdad es que esta película solo busca hacer reír. Es una actualización de aquel humor que inspiró la fiebre de las parodias de los 2000. Sí, Scary Movie está más inspirada en las comedias protagonizadas por Leslie Nielsen que en Scream, y si disfrutaste esa parodia (y las 200 películas que le siguieron, cada una peor que la anterior, si se me permite opinar), esta nueva versión de ¿Y dónde está el policía? te dejará con la boca abierta, preguntándote cómo Liam Neeson puede ser tan gracioso.
Una de sus virtudes más brillantes es la capacidad de golpear a ambos lados del espectro político mundial sin caer en el “nunca quedas mal con nadie” y logrando que todos puedan reír con chistes que, muchas veces, son como misiles directos a la superioridad moral, explotando en los lugares menos esperados. Es una comedia que utiliza el contexto mundial, juega con el mundo real, pero saca sus remates de la realidad alterada que nos presentan desde el primer minuto.

Liam Neeson y Pamela Anderson tienen una química pocas veces vista. Y aunque, después del peor beso en décadas que vimos en Amores materialistas, el listón del romance había caído hasta el piso como una barra de limbo de campeonato, en esta ocasión lo vuelven a poner tan alto que hasta Michael Jordan podría pasarlo sin problemas.
Aunque el guion es irregular, eso se vuelve irrelevante en el contexto de esta película. Lo que promete, lo entrega, y se levanta como prueba de que las buenas comedias pueden existir en un proyector y no solo en una televisión… o peor aún, en un celular con la pantalla rota.
— Por Mauricio Casanova (Cine Aficionado)




